• Escrito por : DalasReview lunes, 14 de marzo de 2016


    – Un momento, ¿estoy muerto? –
    – No, sigues vivo. De hecho estás más vivo ahora que antes. –
    Cerré mis ojos y los volví a abrir. Los sentía entumecidos. Como después de haber despertado de un coma. Como si llevara mil años sin usarlos.
    Me toqué la cabeza y el cuerpo, en busca de heridas, nervioso.
    – No se preocupe Daniel, la conmoción es normal. –
    ¿Conmoción? ¿Daniel? ¿De qué estaba hablando?
    – Tómate esta pastilla, te ayudará a que tu cerebro vuelva a su estado de actividad neuronal normal. –
    – ¿Qué está pasando? ¿Qué es este lugar? –
    Cogió un teléfono pequeño, fino y futurístico que había en una mesilla al lado de la... ¿cama? Donde me encontraba. Era una especie de cama de silicona que se movía al tiempo que lo hacía mi cuerpo.
    – Doctor Brandon, acuda a la sala 75 por favor. Un paciente tiene amnesia completa. – Colgó y me miró. Yo no entendía nada. – Tranquilícese, en seguida el doctor le explicará todo. –
    De forma casi instantánea, entró un señor con calvicie, gafas, y una bata blanca muy larga en la habitación. Me costaba distinguir su cara, pero aún así, me sonaba.
    – ¡Hola! – Me saludó de forma jovial. – Se encuentra usted en el centro de experiencias especiales. Sé que tendrá muchas preguntas, pero déjeme explicarle... –
    – He muerto. Me vi morir. Bueno, me suicidé. –
    El doctor torció su gesto.
    – ¿Suicidio? – Chasqueó la lengua. – Vaya, qué mal. Lamentamos que su experiencia en su vida haya sido tan terrible, no era lo que le habíamos programado para que experimentase. –
    – ¿Programado? ¿Experimentar? ¿Me va a decir de una vez qué está pasando aquí y por qué no tengo el cráneo estallado en la calle? –
    Suspiró.
    – Verá, en este centro creamos un hipersueño, a través de nuestros ordenadores, y programamos una vida completamente nueva para usted. Está hecho para clientes que desean experimentar nuevas emociones. A algunos les aplicamos cosas como... ser un agente secreto, otros buscan más ser famosos, e incluso los hay que se meten en historias fantasiosas y medievales y... –
    – ¿Me está diciendo que TODA MI VIDA ha sido un sueño? –
    – No, le estoy diciendo que la vida que cree haber vivido, no ha sido real. Usted pagó por nuestros servicios. Los años que haya vivido en su vida alternativa no ha sido más que una semana en la vida real. –
    Mi cara no tenía precio, mi boca estaba abierta de par en par y pensaba que me estaban jugando una broma. Pero no podía ser. Recuerdo perfectamente cómo me lancé desde un décimo piso. Recuerdo la caída. Recuerdo arrepentirme en el último tramo. Y recuerdo cómo llegué al suelo, y aún tuve la oportunidad de vivir lo suficiente como para sentir cómo todo mi cráneo se aplastaba y mi cerebro salía disparado hacia todos lados. Lo recuerdo perfectamente.
    – Mire... – Suspiró de nuevo. Viendo que mi cara no tenía precio. – Déjeme mostrarle algo. –
    Sacó un mando de la bata y encendió un televisor que estaba al lado de la habitación.
    Salieron varios menús y seleccionó el primer vídeo de una lista muy larga. Era yo, con una ropa que nunca había tenido, hablando a cámara.
    – Vamos a adelantar un poco y... – Pulsaba los botones del mando para que fuera más rápido el vídeo. – ¡Aquí! –
    Presté atención al vídeo.
    – Describa a cámara por qué hace esto. – Sonaba una voz de la cual no se veía la cara.
    – Tengo una enfermedad terminal. –
    Qué.
    Pero... qué.
    – Describa en qué consiste. –
    – Tengo un tumor cerebral que crece a velocidades... en fin. Los médicos no me han dado mucho más de un mes de vida. Decidí rechazar el tratamiento y... como no me queda mucho tiempo, vivir una vida nueva que... –
    – Pare pare pare... ¡pare eso! –Me agité.– ¿Qué tengo una... ENFERMEDAD TERMINAL!? ¿¡Qué!? –
    El doctor abrió la boca y la cerró sin saber qué decir. Miró a su asistente. Cruzaron las miradas sin saber qué decirme.
    – ¿Y se puede saber qué coño fue lo que pedí en mi hoja? –
    – Ehm... – El doctor le cogió una carpeta que llevaba en la mano su ayudante y empezó a pasar hojas. – Vamos a ver,... aquí dice... – Se ajustó las gafas. – Curiosamente aquí dice que quería una vida normal y corriente. Lo cierto es que es la primera persona que viene aquí pidiendo una vida normal con posibilidad de azar completa, excepto por un pequeño extra... Ya que bueno, eso es lo que tenemos en nuestra vida común... y nuestros honorarios son... –
    – Es decir, se supone que me estoy muriendo, me queda un mes de vida, ¿y yo desperdicio una semana entera de mi vida haciendo el imbécil pagando por otra vida DE MIERDA? –
    Resoplé. Me empecé a poner furioso.
    – Bueno... – El doctor se rascó el cuello. – En realidad ese vídeo es de hace tres semanas. En teoría le queda una semana de vida,... – Pausó un momento. – …siendo optimistas. –
    Le miré.
    Petrificado.
    – PERO ME VOY A CAGAR EN LA PUTA, ¡¡ME CAGO EN DIOS!! ¡¡ME CAGO EN TODO LO QUE EXISTE!! JODER, ¡¡COÑO!! –
    Empecé a agitarme y a tirar todo por los suelos, a dar puñetazos al aire y cuando me quise incorporar, noté que me colgaban cables de la nuca.
    – ¡¡TRANQUILÍCESE!! ¡¡RACHEL, SUJÉTALO!! – Se pusieron los dos encima mío.
    – Está bien, está bien. Estoy calmado. Estoy calmado. –
    – ¿Seguro? –
    – No,... pero estos cables me han dolido. –
    – Está bien, ahora se los quita mi ayudante. –
    Me dejaron de tocar alejándose muy lentamente, mientras la enfermera me empezaba a retirar los cables de las orejas, el doctor me habló.
    – En cualquier momento puede sufrir un shock completo que le mande al otro barrio. Ese tumor que tiene en el cerebro cada vez le apretará más y... bueno, por lo menos no se irá muriendo poco a poco. Pero si quiere vivir, más le vale controlar esos cabreos. La presión arterial alta sólo aumentará sus posibilidades de morir. –
    Iba asintiendo a medida que me explicaba toda aquella porquería. Hasta que finalmente la enfermera terminó de quitarme los cables.
    – Antes... mencionó que pedí una cosa. ¿Qué fue? –
    – ¿Eh? – Se extrañó y me miró raro. – ¡OH! Claro. Un momento... – Cogió de nuevo la carpeta, que ahora estaba por el suelo y con todos los papeles desperdigados. – A ver a ver... Aquí está. Hoja amarilla. – Volvió a repasarlo. – Sus peticiones sólo incluían que se añadiese una cosa... –
    – ¡Pero dígalo ya! –
    – Tranquilo, tranquilo. No nos vamos a morir por... – Me miró y se calló. Esa broma no era muy afortunada para ese momento. – Perdón. A ver... pidió que cuando hubiera cumplido 20 años irreales, se incorporase a su vida, sólo durante un día, a una chica, que le iba a dar unas instrucciones muy específicas que... ¿qué pone aquí enfermera? –
    – ¿¡Qué!? ¡¡Que me iba a decir el qué!! –
    – Bueno, está un poco emborronada esta parte, este papel es sólo de copia. Pero díganoslo usted, tiene que haber vivido esa parte en su vida del hipersueño. –
    Me frustré. Y respiré hondo.
    – Me suicidé antes de cumplir los 20 años. Dos días antes para ser exactos. –
    El doctor miró a la enfermera de nuevo y esta vez sus caras no tenían desperdicio.
    – Pero... eso es imposible. Siempre hacemos que los que contratan su vida del hipersueño cumplan absolutamente con todas sus exigencias. ¡De hecho hay gente que elimina toda la posibilidad de azar y se pasa años planeando detalle por detalle toda su vida! –
    – Pues dígamelo usted doctor. –
    – No es posible... Sencillamente no es posible. – Se levantó de la cama y recogió rápido y mal los papeles del suelo. – Voy a ir a la oficina de archivos ahora mismo y consultaré exactamente qué fue  lo que pidió que sucediera aquí. En seguida vuelvo. Enfermera, llame a la directora Eva y dígale que se presente en esta habitación y resúmale lo ocurrido. – Terminó de recoger los papeles, los arrugó en la carpeta y abrió la puerta con prisas.
    – ¡No pueden pasar a las salas sin la autorización necesaria! – Se oyó un grito lejano.
    El doctor estaba delante de la habitación, con la puerta abierta, en una especie de pasillo. Podía verle a él, pero nada más. Justo delante había una pared, y el pasillo cruzaba la habitación perpendicularmente.
    – ¡Carmen, avisa a seguridad! – Gritó hacia uno de los lados del pasillo. – ¡SEGURIDAD! –
    Y en ese preciso instante, una bala atravesó el cráneo del doctor, el cual cayó de espaldas, tirando todos los papeles por los suelos.
    La enfermera dio un grito enorme y entró en pánico absoluto, con las manos a los lados de la cabeza y los dedos agarrotados.
    – ¡La 75, ve a la 75! – Se oían gritos de un hombre desde el pasillo.
    Y se escucharon varios disparos más.
    Llegó a la puerta de la habitación un hombre enorme y trajeado corriendo y sudoroso.
    – ¡ESTÁ AQUÍ! – Gritó dirigiéndose a su compañero al otro lado del pasillo. Y se escuchó a la otra persona correr.
    Volvió a mirar hacia mí. Tenía una pistola en la mano.
    La levantó poco a poco, respirando muy fuerte. Estaba muy cansado.
    Entonces, se escuchó a su compañero llegar, cada vez sus pisadas eran más y más fuertes.
    – ¡¡NO, EN LA CARA NO!! – Le gritó mientras iba a golpearle para que no me disparase, pero tardó demasiado en llegar.
    Y disparó.
    Bueno, ¿eso era el fin?
    Qué más daba, ¿no? A fin de cuentas iba a morir de todas maneras dentro de una semana. O menos.
    Sólo me quedaría con la curiosidad de por qué venían aquellos dos tipos a matarme. Y por qué demonios no había que dispararme en... ¿la cara?
    Y de repente, mientras la bala pasaba por el aire durante exactamente 0,04 segundos, volví a despertar.
    Y había una chica delante mío. Y yo no estaba en la cama.
    Estaba alucinando.
    – Espera, ¿te ha vuelto a pasar? – Me habló como si estuviéramos hablando.
    – ¿Qué? –
    – Me cago en todo, ¡joder! ¡Te ha vuelto a pasar! ¿¡Y ahora qué hacemos!? ¿Cómo es la combinación? –
    – ¿Qué combinación? –
    Miré a mi alrededor y no podía ver prácticamente nada. Estaba todo demasiado oscuro. No veía nada más que una pequeña pantallita numérica con iluminación, y lo que enfocaba aquella mujer con su linterna.
    – Mierda. ¿Me dices de donde vienes? – Se enfadó conmigo.
    – De... ¿una clínica? –
    – ¿Qué clínica? Tío no tenemos tiempo, habla rápido. –
    – Una clínica de... vivir una vida paralela y... alguien me asesinó... –
    – ¿Qué dices? – Se frotó la cabeza. – ¿Pero eso del pasado o del futuro? –
    – ¿Qué? –
    – MALDITA SEA, necesito a tu yo de hace unos segundos, no a ti. –
    – No entiendo nada. – Empecé a sollozar. – ¿¡Qué está pasando!? –
    – Que te calles. –
    La chica tecleó 4 dígitos y hubo una explosión enorme. Volví a sentir la muerte rozando mi piel.
    Y volví a despertar.
    – No se preocupe Daniel, la conmoción es normal. –
    – ¿Qué? –
    Volvía a estar allí, con la enfermera.
    – ¿Se encuentra bien? –
    – ¿Y el doctor? –
    – ¿Qué doctor? –
    Me puse las manos en las orejas y noté cómo los cables volvían a estar enchufados.
    – ¿Es posible que acabe de sufrir una alucinación? –
    – Hmm... – La enfermera empezó a consultar los papeles en busca de una respuesta. – Bueno, teniendo en cuenta que el hipersueño en sí no es real... puede... ¿qué tipo de alucinación? –
    Empecé a pensar.
    – ¿Te llamas Rachel? –
    Me estaba empezando a temer lo peor.
    – Sí, ¿por qué? – Se señaló su chapa de enfermera.
    – ¿Puedo haberlo escuchado mientras dormía? –
    – No, eso es imposible. –
    – Pues sabía tu nombre antes de... despertar ahora. –
    Ella se rió y no me hizo ni caso. Probablemente pensó que sólo intentaba ligar con ella.
    Se fue un momento, me dijo que iba a volver en seguida.
    Y mientras yo me intentaba calmar, terminé tan de los nervios que tuve que levantarme.
    Y cuando me levanté, me di cuenta de que no tenía piernas.
    ¿¡DESDE CUÁNDO NO TENGO PIERNAS!?

    { 7 comentarios... read them below or Comment }

    1. Desconcertante a mas no poder pero con sentido lol

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    2. Los que habeis leido el libro de fugitivos en el tiempo¡¿ no os suena de ALGO?!

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      1. Fugitivos en el tiempo es así? Si es así me lo compro YA! :3

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    3. Sigue la historia esta muy bien

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    4. Ufa Dalas... me quedé con la boca abierta literalmente. A cada párrafo me quedaba más wtf
      Me copó leerlo porque yo alguna vez también tuve la loca idea de que toda nuestra vida es un sueño. Me atrapó bastante, tengo mil preguntas hechas en la cabeza... quiero poder darle algún sentido a tanta información. La historia está en Wattpad, ¿no? Espero que sí, ya mismo voy a fijarme y, si está, a leerla.

      Un abrazito, Dalasito

      pd: es la primera vez que leo algo tuyo, me emociona un poco jajaj

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    5. Llego tarde, lo sé, pero es fascinante.Aquí demuestra Dalas lo ingenioso y para nada ingenuo que es, junto con sus explicaciones de porque Dios no existe. Estoy deseando comprarme el Libro Fugitivos en el Tiempo.

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